Te juro que no puedo explicar todo el amor y cariño que te tengo, me siento tan especial, tan única, tan boba a tu lado, tu presencia me hace sentir tan emocionada, tan feliz, me hace sentir con demasiada emoción. Gracias por llegar a mi vida, gracias por corresponder a mis sentimientos, gracias por ser mi todo.
No te imaginas lo bonito que siento cada que hablamos, la tranquilidad que me invade al escuchar tu voz, lo acelerado que se pone mi corazón al ver que me extrañas o que me dices algo cursi. Sacas mi lado más honesto alegre, amoroso y bobo de mí, haces que mi mejor version salga cuando estamos juntos. A tu lado, siento que todo, pero absolutamente todo es posible.
“Cuando te veo bien, me pones bien, me encanta tenerte cerquita de mí, mientras pasamos el rato juntos y olvidamos el tiempo y el mundo, tú eres todo lo que quiero.”
Miro tus ojitos y siento como si a través de ellos pudiera llegar a tu corazón, como si supiera el gran amor que me tienes y la gran conexión que hay entre tú y yo, no sé si te pase lo mismo, pero al verte solo siento amor.
Hoy quiero referirme a ti como la fantasía, hoy gracias a ti el amor llegó a mi vida, antes solo veía el mundo en agonía, ahora todo ha sido alegría, el amor y tu carisma es algo que todos soñarían, fantástica has sido desde que entraste a mi vida, frenéticamente acciones de tu parte despertaron mi vista, por qué tú eres tan fantástica, no me opongo al hecho de que mereces más de lo que me has demostrado, por qué si fuera algo contable, no podría jamás pagarte, viviría con la deuda más cara de mi vida, por eso es que la niña de mis ojos serás tú de por vida, no he visto algo magnífico que lo que haces en mi vida, gracias por estar entregada a mí no te lo imaginas, algo especial que todos pedirían, conocerte y tenerte a su lado sin dudas querrían, por eso más valiosa que el oro eres tú mi niña bonita.
Gracias por tu paciencia, amor y tus brazos cuando los he necesitado. Me das la misma calma que me da el mar. Me haces suspirar como cuando miro al cielo. Estás allí sin pedirlo. Me escuchas y aunque no siempre me entiendes, sé que allí estás para mi. Haces que los silencios se vuelvan cómodos con tu compañía. Haces que mi mundo intente buscar algún tesoro perdido, aunque contigo ya lo he encontrado.